jueves, 6 de diciembre de 2012

"Laicismo con capacidad de adherirse a una idea sin quedar prisionero de ella"





Pienso que, después de la transición, sigue haciendo falta un laicismo con capacidad de adherirse a una idea sin quedar prisionero de ella,

un laicismo como libertad ante la manía de idolatrar o de sacralizar,

un laicismo como moralidad humanista, alejado del dogmatismo y de las viscerales identidades colectivas;
pienso en la necesidad de superar las exigencias telúricas y reivindicar, en la línea de Norberto Bobbio, los valores fríos de la democracia -el ejercicio del voto, las formales garantías jurídicas, la observancia de las leyes y de las reglas, los principios lógicos-, sabiendo que son ellos los que permiten a los individuos de carne y hueso cultivar libre y personalmente sus propios valores y sentimientos calientes -la amistad, los afectos, el amor, las pasiones y las predilecciones de cualquier naturaleza-.

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